¿El cante bueno duele?
En el cante flamenco siempre ha existido una profunda búsqueda de la esencia, una búsqueda de los ecos verdaderos, del sonido auténtico.
Cuando Lorca vio y oyó por primera vez cantar a la Niña de los Peines dijo:
(…) su voz ya no jugaba, su voz era un chorro de sangre digna
por su dolor y su sinceridad.
(F.G. Lorca)
El flamenco tiene que doler, el cante es una voz plañidera.
Pero es que el flamenco [...] es un sentimiento y, pa cantá
flamenco, hay que sentirlo. Si te dedicas a hacé gorgoritos
o dar chillíos y no sientes lo que estás cantando,
no vas a transmití nunca.
(Entrevista al cantaor Pies Plomo)
Sin embargo, el dolor del cante no es físico, no consiste en destrozarse la voz. Para transmitir ese otro dolor, el que viene de más adentro, es preciso templarse y no perder el equilibrio para no romperse.

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